El secreto hipnótico de Roald Dahl

El Escritor de Matilda y Charlie y la fábrica de chocolate

Hola !

En este email te compartiré
El secreto hipnótico de Roald Dahl
que revela la esencial de
la inducción hipnótica

Y además el patrón te permite
que las personas sigan 
prestando atención a todo lo 
que dices aún finalizada la sesión o la presentación

Probablemente hayas oído 
hablar de Roald Dahl. 

Escribió algunos cuentos
infantiles famosos, como 
El Gigante Bonachón, Matilda 
y Charlie y la fábrica de chocolate.

Quizás no hayas leído sus libros
pero seguramente los habrás
oído nombrar…

Lo que pocas personas saben 
es que también escribió una 
colección de cuentos cortos para adultos.

Estos cuentos cortos se filmaron
bajo el título colectivo de 
«Cuentos inesperados». (unexpected tales)

Son geniales para ver, porque
siempre tienen un giro final retorcido.

Te cuento esto por lo siguiente…

Al comienzo de cada episodio 
de televisión (DVD) de 
«Cuentos inesperados», 
se graba a Roald Dahl sentado 
en su mecedora, hablando a la 
cámara y presentando el episodio que estás a punto de ver.

A veces te cuenta cómo se le 
ocurrió la idea de la historia. 

A veces te dice cuánto tiempo
le llevó escribirla. 

¿Su Secreto Hipnótico? Bueno…

Durante una de las presentaciones
que aprendí un gran secreto hipnótico. 

Es un gran secreto hipnótico para
lograr que la gente preste atención
y se asegure de seguir prestando
atención a todo lo demás que dices.

Esto es lo que dice Roald Dahl 
a la cámara justo antes del 
comienzo de «El camino al cielo».

«Cuando escribo historias, parece 
que no puedo deshacerme del 
desafortunado hábito de hacer 
que una persona le haga cosas desagradables a otra.

En esta historia en particular, 
la cosa desagradable que una 
persona le hace a otra es mucho, 
mucho más desagradable de lo que parece a primera vista. 

Por lo tanto, los invito a que, cuando
todo termine, se sienten y permitan 
que su imaginación explore y saboree
todas las cosas que sucedieron cuando no estaban mirando.»

Son las dos últimas oraciones las 
que «contienen» el secreto hipnótico.

¿Lo has notado?

Insinúa algo que está a punto de suceder. 

Luego invita al espectador, una vez 
que todo ha terminado, a sentarse 
y permitir que su imaginación «repase» 
de manera efectiva lo que se ha visto 
(o dicho) para buscar cosas que se perdieron.

¿Crees que podrías usar ese tipo 
de «introducción hipnótica» antes 
de una charla que estás dando… 
o una presentación que estás haciendo… 
procesando lo que dijiste (incluso 
después de que finalice la presentación)?

Estoy bastante seguro de que puedes. 

Son solo dos frases cortas. 

Pero esas dos frases tienen un GRAN 
poder hipnótico sobre la atención 
de cualquiera a quien se las digas.

¿Por qué?

Porque no solo invitan a la reflexión, 
sino que también plantan 
una semilla de sugestión en la mente del espectador.

Antes de darte los ejemplos
quiero hacerte una pregunta…

¿Notaste la estructura hipnótica
dentro del texto?

Aquí te lo revelo

Es la esencia de la inducción hipnótica:

  • Sugiere algo que está a punto de suceder.
  • Invita a la persona a «repasar» lo que ha visto o escuchado.
  • Dirige su atención hacia detalles que podrían haber pasado desapercibidos.

    ¿Dónde puedes utilizar este patrón hipnótico?

    Aquí 3 contextos posibles

    En una sesión de hipnosis:
    Al final de una sesión de hipnosis, podrías decir algo como: «Ahora, a medida que te despiertas de este estado de relajación, te invito a que permitas que tu imaginación explore y saboree todas las sensaciones y percepciones que experimentaste durante esta experiencia. Cuando todo termine, te sentarás y disfrutarás de la calma y la tranquilidad que te acompañarán mientras reflexionas sobre lo que sucedió cuando no estabas mirando».

Al final de una presentación:
«En resumen, los invito a que, una vez que salgan de esta sala, permitan que su mente se sumerja en las ideas y conceptos que compartimos hoy. Tómense un momento para saborear cada detalle y dejar que su imaginación explore las posibilidades que se abren ahora para ustedes».
 

En una sesión de coaching:
«Fue un placer conversar contigo. Antes de que te vayas, te invito a que dejes que tu mente se sumerja en todo lo que discutimos. Permita que tu imaginación explore las ideas y perspectivas que compartimos y saboree cada momento. Cuando todo termine, tómate un momento para reflexionar sobre nuestras palabras y cómo pueden influir en tus acciones futuras».

Es uno de los mejores ejemplos
que encontré para lograr esto

Espero te ayude en tus sesiones

¿Quieres más patrones?

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